Por
Gonzalo Rossi
En forma exclusiva, el ex delantero Luís Omar Pulicastro, se hizo un tiempo
para dialogar con nosotros. En relación a sus comienzos en el fútbol, recordó: “Desde que tengo uso de razón siempre
estuve atrás de la pelota. Me acuerdo que ingresé a las Juveniles un poco
tarde, recién teniendo edad Quinta División, debido a que iba a una escuela
técnica que tenía doble turno y recién en cuarto año pude pasarme al turno
noche y poder ir a los entrenamientos. Eso creo que lo pagué en mi carrera,
porque considero que es muy importante el paso por las Divisiones Inferiores.
Recuerdo que primero me probé en San Lorenzo de Almagro, donde me aceptaron,
pero por el colegio no me pudieron fichar.
Recién me ficharon en Deportivo Español. Ahí,
jugué en Cuarta y Quinta. Después me tocó hacer el servicio militar, justo
cuando empezaba a estar en Reserva, lo que también me perjudicó. Cuando terminé
de hacer el mencionado servicio, volví al Gallego. Luego, me hicieron primer
contrato y me dieron a préstamo a Tristán Suarez, donde debuté en Primera de la
mano de Jorge Rilo, en 1986, entrando unos minutos desde el banco”.
Asimismo, vale remarcar que Pulicastro conoció a Diego Armando Maradona, hace un tiempo atrás. “A Maradona lo conocí en mi paso por Italia. Al ser cuñado de Néstor Lorenzo, en Junio del 89, cuando el Bari le compró el pase a Néstor, posteriormente, él me consiguió un equipo en el Calcio. Después, como el Mundial de 1990 se realizó a cabo en el país que estaba jugando, con mi hermana fuimos a ver todos los partidos y muchos entrenamientos de la Selección Nacional. De esa manera, pude conocer a mi ídolo máximo de la juventud, el Diego, como así también a Carlos Bilardo, entre otros”, marcó.
Por otra parte, Luís estuvo en Luján. “A Luján llegué en 1991, tras haber
estado 2 años en Italia. Previamente, cuando regresé a la Argentina, el Profe
Wheber me llevó a entrenar a Vélez Sarsfield. En esa época, estaba Rogel de DT en
el Fortín. Entrené con mucha ilusión 3 meses, mientras esperaba la apertura del
libro de pases. Pero cuando este se abrió, se fue Rogel y con él mis esperanzas
de firmar en el elenco de Liniers. Faltando pocos días para el cierre del
libro, fui al bar de la AFA, lugar que trascurría siempre cuando estaba libre,
y vi ahí Carlos Cavagnaro, quien me presentó a Luis Pérez Medone, que recién
había agarrado Luján, equipo que había ascendido en ese entonces a la Primera
B. Me sugiero que vaya a probarme al Lujanero en la semana. Posteriormente,
jugamos un partido contra Nueva Chicago y Lanús. Anduve muy bien y me hicieron
contrato allí”, admitió.



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