Por
@Gonza_Rossi
En forma muy exclusiva, el ex volante Óscar Rueda, se hizo un tiempo para
dialogar con este medio. Con respecto a sus comienzos en el fútbol, dijo: “Mis inicios fueron en un pueblito llamado
Embarcación, ubicado en la provincia de Salta, Noroeste de la Argentina, a sólo
unos 50 kilómetros de la frontera con Bolivia. Soy de una familia compuesta por
doce hermanos, siendo el penúltimo de ellos. A los siete u ocho años, en una
oportunidad, estaba haciendo los mandados y vi una pelota que salía $15. Al
llegar a casa, le comenté a mi papa lo que había observado. Luego, mi padre me dio el dinero para que me
comprara ese balón con la condición de que tenga como prioridad la escuela”.
Además,
estuvo en el Club Atlético Tigre. “Recuerdo que cuando llegué a Tigre, habían
muchos chicos hechos para estar en Primera División. Por eso, para que los
demás muchachos que apostaban probarse no se aburrieran, la gente del Matador
realizaron una oportunidad un partido preliminar. Ahí, también estaba un chico
que conocía. Posteriormente, en ese partido, a mi me salieron todas, tal es así
que a los 20 minutos de dicho partido la gente del cuadro de Victoria me sacó y
fueron a mi hogar. Después, dichos directivos hablaron con mis padres y me
colocaron en el equipo Cebollitas. En ese plantel, me encontré con el ex árbitro
Pancho Lamolina y tenía de DT a Benicio Acosta, quien después pasaría por
Chacarita Juniors y Boca Juniors. Más tarde, dirigió las Juveniles de Tigre”,
sostuvo.
Por
otra parte, confesó: “Cuando era un
niño, admiraba a Ermindo Onega, que jugaba de diez en River Plate y en la
Selección Nacional”. Conjuntamente, sobre el debut en Primera, contó: “Debuté en Primera División junto con el
mencionado Lamolina y otro compañero, de apellido Castillo, todos teniendo edad
de Quinta, frente a Nueva Chicago, partido que perdimos con Nueva Chicago, encuentro
que se jugó en junio de 1967, bajo las órdenes de Acosta, que nos llevaba de
apoco”.
También, estuvo en el Málaga (España). “Después de haber pasado por Tigre, surgió la
posibilidad de ir a España a través de un empresario. Allí estuve solamente
seis meses, porque en una ocasión me quebraron la rotula de la rodilla
izquierda y me dieron la opción de venir a recuperarme a Buenos Aires a
realizar la rehabilitación, la cual duró un año. Ya en condiciones de volver a las
canchas, firmé para Talleres de Perico, Jujuy”, señaló.
Asimismo,
pasó por Bolivia. “A fines de 1971, me
vieron desde Guabirá, perteneciente a Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. y me
contrataron”, indicó. Y agregó: “Siempre
he sido muy querido por mi gran conducta, tanto dentro como fuera de la cancha,
al margen de mis condiciones deportivas. En ese equipo boliviano, dejé un gran
recuerdo, que perdura hasta el día de hoy”.
A su
vez, estuvo en Brasil. “Luego de haber
estado en Cuzco, Perú, partí hacia Brasil, para estar en Beira Rio Esporte
Clube, gracias al Presidente de ese conjunto”, admitió. Más tarde, expresó:
“Luego, volví al país y estuve en Chaco
For Ever de Resistencia, para más tarde terminar la carrera en Sarmiento de esta
Ciudad”.
Escuela
Jesús Ribeiro
Por
otra parte, en relación a la creación de la Escuela Jesús Ribeiro, subrayó: “El 5 de enero del 2001, con mi esposa, que en paz descanse, ya que ella,
murió de cáncer de útero el 17 de diciembre del año 2002 creamos la Escuela
Jesús Ribeiro”.
Además,
remarcó: “Esta escuela fue lo más
maravilloso que me pasó. La pude crear gracias a Dios, y logré salvar a niños
de las drogas y otros vicios sin cobrarles un peso. En este lugar, empecé a
formar juveniles para después sacarlos del país y así también ayudar a sus
respectivas familias. Hasta el Productor de cine Juan José Campanella se
interesó en este lugar”.

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