Por
Gonzalo Rossi
Por otro lado, confesó: “Antes de ser portero, fui delantero, hasta
los doce o trece años. Es más, en una oportunidad terminé como goleador de un
campeonato. Luego, en una ocasión, un domingo en lugar de ir a misa, me marche
al campo de fútbol del pueblo. Curiosamente ahí le faltaba un portero a uno de
los equipos y me mandaron al arco, ya que nadie quería atajar. Desde ese
momento comenzó mi carrera de guardameta. Recuerdo que en ese partido paré casi
todos los disparos vestido de calle, con los zapatos nuevos del domingo”.
Además, remarcó: “De pequeño tenía como ídolo a Manuel Pesudo, quien supo atajar en el
Valencia, Barcelona, Betis y Nastic de Tarragona, donde fui compañero de él
cuando se encontraba finalizando su carrera, teniendo 39 años, y yo estaba
dando mis primeros pasos, con 18”.
Sobre su llegada al FC Barcelona, expresó: “Arribé al Barcelona
luego de haber estado en el Nastic de Tarragona, equipo en el cual logramos
ascender dos categorías seguidas en dos años, y siendo el portero menos goleado
de todas las divisiones del fútbol español”. Y continuó diciendo: “Estando en el Barça, me encontré con un
club no sólo de fútbol, si no con mucho mas. En aquel momento, los aficionados
azulgranas solamente podían mostrar su alegría en contra del centralismo español
con las victorias del Barcelona sobre el Real Madrid, cuadro muy identificado
con el gobierno español. También, los simpatizantes culés no saboreaban el
fútbol, porque era deporte era como un arma arrojadiza contra la dictadura”.
-¿Que
se siente estar presente en un derby contra el Real Madrid?
La verdad es que, en ese acontecimiento,
no tienes tiempo de pensar en nada, porque estas totalmente concentrado con en
esa clase de partido. Pero si te diré que como me decía un compañero, Charly
Reixach: “Los buenos futbolistas están en el Barça y en el Real Madrid, todos
los demás juegan al fútbol”. Lo que más me quedó del derbi contra el Real, fue
que una hora y media antes de empezar a jugar, el Estadio Santiago Bernabéu
estaba lleno. Algo alucinante.
Posteriormente, estuvo en Hércules CF. “Una vez que finalizó la temporada 1979/80, el Presidente del Hércules, el señor Rico Pérez, me vino a ver a Barcelona y me propuso ir a su institución, propuesta que acepté. Porque lo que quería era jugar cada domingo, y con el Barça eso sólo sucedió al principio, luego veía los partidos desde el banquillo de suplentes. Fue una decisión súper acertada para el devenir de mi vida personal, ya que fui muy feliz y atajé”, sostuvo.
-¿Que destacas de tu paso por UE Lleida?
Lo que más destacaría de mi paso por Lleida,
es que cumplí con creces el objetivo por el cual fui a jugar a ese cuadro. Aun
teniendo otras opciones de superior categoría, decidí ir esa entidad porque ya
tenía una edad con mujer e hija, y quería estar cerca de Tarragona, y como
decía mi madre, “en esta vida vale más
ser cabeza de ratón... que cola de león”.
Por otro lado, estando en Lleida mis
metas eran estar presente en cada domingo, aprovechar para poderme sacar unas
oposiciones a la Administración Local, algo que hacia paralelamente al fútbol,
y sacar provecho popularidad entre toda la gente del club. Incluso una
temporada quede como segundo máximo goleador del equipo, con 7 goles, gracias a
los penalties. Los dos últimos años compagine fútbol y trabajo en el
Ayuntamiento de Lleida, regentando la Concejalía de Deportes.
-¿Cuál
es tu presente?
Después de dejar el arco, trabajé 18 años
llevando el Área de Deportes del Ayuntamiento de Lleida. Un día, dos ex
compañeros, Tente Sánchez y José María Orobig que trabajaban con Minguella, me
presentaron la posibilidad de trabajar con ellos como representante de
jugadores. Estuve en ese rubro cinco años, hasta que por motivos familiares,
cambié el estar viajando por el mundo permanentemente a disfrutar más de mi
familia y mi nieto.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario