Por
@Gonza_Rossi
En
forma exclusiva, el ex defensor y actualmente Director Técnico, Miguel Ángel López, se hizo un tiempo
para dialogar con este medio desde Colombia. Sobre su carrera como futbolista,
hay que destacar que jugó en Universitario
de Córdoba. “Por ese entones, me
encontraba jugando en Unión Central de Villa María. Un jueves feriado, me
dirigí hacia Córdoba, porque en aquel momento se estaban llevando a cabo
pruebas en Talleres. En el micro donde estaba, me encontré con la Chancha
Aguirre, un arquero villamariense que jugaba en la U, y comentó que tenían un
partido amistoso con Lavalle. Me pidió que lo acompañara. Pese a que no quería
ir a ese encuentro, como la Chancha me insistió, me convenció, lo acompañé y me
quedé viendo ese juego.
En el primer tiempo, Unión perdía 0-2. En el
descanso, se me acercó un directivo junto con la Chancha. Al dirigente le
habían comentado que jugaba bien, y me ofreció disputar ese encuentro. Me llevaron
al vestuario, me cambié y entre a la cancha. Posteriormente, terminamos ganando
3-2, y me fue de buena manera. Eso causo que se interesaran en mí y me compra
Universitario”, señaló.
Además, estuvo en Sarmiento de Junín. “En aquel momento,
estaba haciendo la colimba en Junín. Y conseguí una prueba en Sarmiento. Me fue
bien, y quedé junto al Negro Spadaro y Koroch, quien estaba jugaba su último
año. Luego, los directivos del Verde le compraron mi pase a la U”, contó.
Por
otro lado, Miguel jugó en Estudiantes de
La Plata en 1964. “En aquella época, Estudiantes se venía salvando del
descenso, y tenía como DT a Cacho Aldabe, un maestro de los de antes. Luego,
llegó Osvaldo (Zubeldia) y todo cambió con su metodología física y técnica, y
con una táctica nueva y propia”, expresó. Y agregó: “En esos momentos, en el Pincha había mucha compañerismo, y ganas de
salir de la situación incómoda que se encontraba. Hice amistad con todos los
muchachos. Éramos como hermanos, vivíamos juntos en una casa que alquilábamos
en City Bell. Previo a eso, estuve en una pensión en el Centro, acompañado por
Aguirre Suarez, un amigazo. Actualmente, puedo decirte que entre todos los
grandes amigos que me dio la vida y el fútbol, están el Flaco Poletti, un
grande, un campeón del Mundo con apenas 22 años, como así también (Carlos)
Pachame, y los recordados Óscar Malbernat y (Hugo) Spadaro, que su hijo es
padrino de mi hija”.
Asimismo, Miguel anduvo en Ferro
Carril Oeste e Independiente de Avellaneda. Vale destacar, que estando en
el Rojo se consagró campeón tanto a nivel nacional como internacional. Posteriormente,
pasó por Atlético Nacional de
Colombia.
Por
otra parte, una vez retirado del fútbol, comenzó el camino de entrenador. Más
tarde, fue Ayudante de Campo del mencionado Zubeldia en el elenco
colombiano. “Yo sugerí a Osvaldo para
que dirija a Atlético Nacional. Es más, lo fui a buscar personalmente para
traerlo. En esa época, él estaba en Buenos Aires y tenía muchas propuestas, por
eso dudaba de venir. Hasta me preguntó cómo era el equipo. Y le respondí: 'Lo
vengo a buscar porque con usted somos campeones’. '¿Está seguro?' Me preguntó.
‘Sí, estoy muy seguro', le dije. ‘Vamos', me expresó. Y así fue. Carlos
Bilardo, que sabía de la situación, me tiró: ‘¿Estás seguro? No lo vayas a
quemar', respondiéndole: ‘Callate vos. Cómo no voy a estar seguro',
admitió. Y continuó diciendo: “Zubeldia
aplicó todo el repertorio triunfador, como lo había hecho anteriormente en
Estudiantes, pero con mejor fútbol, ya que no había presión por descender.
Después, salimos campeones en el 76”. A su vez, confesó que “me regalaron dos carnets para entrar a la
cancha y de esa manera, ver los partidos de Nacional. Hoy en día, estoy en
Medellín, que es junto con Villa María y Barranquilla, mi lugar en el mundo”.
Ya siendo
Director Técnico principal, pasó por Boca
Juniors. “Dirigí a Boca cuando el Xeneize no atravesaba su mejor etapa
económica. Ni le habilitaban la cancha para jugar. Ahí, estuvimos presentes en
cuatro clásicos, dos amistosos y los dos restantes por el campeonato. Ganamos
todos. No sé si en clásicos será algo record”, narró.
También,
dirigió a Independiente, donde conquistó
la Supercopa Sudamericana en 1995. “Estando en Independiente, cumplí el sueño
de ganar algo con el Rojo, al obtener la Supercopa en el Maracaná, después de
haber sido muy resistido por la afición de ese equipo y principalmente, por la
prensa, por ser discípulo de Osvaldo. Pero yo no me callaba y hacía valer lo
que había aprendido de Zubeldia”, señaló.
A su
vez, fue entrenador de Ferro Carril
Oeste. “En Ferro tuvimos un inicio de campeonato jodido, pese a que teníamos la
estructura formada por Carlos Griguol. Teníamos que mantener el promedio”,
subrayó.
Conjuntamente, trabajó en Rosario Central. “Mi paso por Rosario fue de un aprendizaje valioso. Sacamos puntos y realizamos una gran campaña”, contó. Vale destacar, que estando al mando de América de México, se encontró con la Selección Argentina que luego saliera campeón en esas tierras, en 1986. “Cuando la Selección del 86 llegó a México, solamente la esperábamos mi ex esposa y yo. Morfamos junto con el plantel en un hotel quedaba cerca donde estaba viviendo, y después los llevé unos mariachis. Más tarde, el equipo se fue a la concentración, que se ubicaba en los campos del América. En ese sitio, Carlos empezó a laburar para superar los problemas que tenía el equipo, que estaba muy presionado”, sostuvo. Y analizó que “una de las claves importantes para que Argentina saliera campeón del Mundo en el 86, fue que Bilardo puso al Negro Enrique de enganche y con eso, liberó a Diego, jugando este de delantero”.
