Por @Gonza_Rossi
En forma muy
exclusiva, el ex talentoso mediocampista argentino José Daniel Ponce, se hizo un tiempo para dialogar con nosotros.
En relación a sus inicios en el fútbol, recordó: “Empecé a jugar en mi barrio, cerca del hospital 'El Carmen', Godóy
Cruz, Mendoza, junto a mis amigos de la cuadra”.
Por otro
lado, confesó: “Siendo niño, al ir a ver
a Godóy Cruz, destacaba a varios
jugadores del fútbol mendocino, como a (Héctor) Pedone, 'El Lobo' Pereira,
Osvaldo Camargo y Víctor Legrotaglie. Ya de la localidad de Buenos Aires,
observaba al 'Beto' Alonso, (Diego) Maradona, (Carlos) Babigton,
(Miguel) Brindisi, y (René) Houseman”.
El mencionado
Godóy Cruz Antonio Tomba fue el primer
club como profesional del Bocha. Sobre este tema, José, expresó: “Recuerdo que llegué a Godóy Cruz gracias
a un amigo, que me hizo cumplir el sueño de ser futbolista. En una ocasión,
me enteré que él iba a probarse a este equipo y le dije que me llevara también”.
Con respecto a su debut en Primera, Ponce, admitió: “Debuté en Primera a los 16 años, con Don Aroldo Cortenova, quien dirigía en ese momento a Godóy Cruz y Cruz, partido que le ganamos 1 a 0 a Guamayen con gol mío”.
“Jugar
un clásico platense es muy lindo. Ese acontecimiento convoca mucha gente y se
paraliza toda una Ciudad. Por suerte, mi primer encuentro enfrentando al Lobo lo
gané, teniendo la suerte de hacer el gol del clásico numero 100, que ha quedado
en la historia”, marcó el ex volante, cuando le preguntaron sobre qué genera
disputar un partido contra Gimnasia (LP).
En el Pincha,
lo dirigió Carlos Salvador Bilardo, que para el Bocha es “un hombre que sabe mucho de fútbol, además de tener
mucha vivencia y ser un entrenador obsesivo, disciplinado, ganador, con
mucha convicción de lo que quiere y muy astuto, y que también vive el futbol de
una manera muy especial. Por suerte, supimos comprenderlo en su momento. Tener
a Carlos Bilardo como DT fue algo muy bueno”.
Por otra
parte, como era de esperar, en su estadía en Estudiantes. José vivió muchas anécdotas con el Doctor. “La anécdota que más recuerdo con Carlos, sucedió
en un viaje a Perú con Estudiantes, por un partido amistoso. Estando en el avión,
me senté al lado de una señorita que ese entonces era modelo, actriz o vedette.
Yo conversaba con ella siendo todo un caballero, y veía que Bilardo pasaba por
el pasillo del avión y miraba. Después, pasaban mis compañeros, los más
grandes, por ejemplo (José) Brown, (Alejandro) Sabella, (Miguel) Russo, quienes
me hacían señas, me llamaban y yo les decía 'no'… (Se ríe) 'No me levanto
de acá'. Ellos se desesperaban en sacarme de ahí. Luego, cuando llegamos a
destino, hubo una reunión urgente. En la misma, me senté, miré a Carlos y él
empezó a hablar de Estudiantes, el prestigio, la representación… De repente me dice: 'Vos pendejo de
porquería no podes hacer esto…'. Luego, Bilardo le pidió mi pasaporte al Preparador
Físico Ricardo Echeverría. 'Dame el pasaporte, échalo, que se va ya'. Y
el Profe le respondió que no lo tenía la documentación, que los
dirigentes tenían mis papeles.
Después,
cuando se calmó un poco, Bilardo me dijo que el futbolista debe ser siempre un
ejemplo de conducta y que si quería levantarme una chica, que le sacara el
teléfono y que luego siguiera hablando con ella en otro momento, no cuando hay
un viaje donde lo involucra a todos. Me comí un sermón de aquellos
solamente por ir al lado de una mina que nunca tuve la intención de levantarla.
Pero, me demostró que debía estar siempre preparado para una guerra dentro y
fuera de la cancha. A todo esto, Echeverría, fue un fenómeno, porque no le dio
mi pasaporte, que lo tenía en su bolsillo, ya que había visto que yo no había
hecho nada malo”.
Además, obtuvo
2 títulos con Estudiantes: El Torneo Metropolitano
1982 y Nacional 1983. “De los campeonatos logrados remarco que Bilardo armó un
gran Cuerpo Técnico, al cual supo armar un gran equipo que dio oportunidades y
se la jugó siempre. En el año '83, el equipo venia con el envión del '82,
ya 'caminábamos' solos. Fueron dos años con grandes amigos y
excelentes jugadores”, comentó.
El 8 de julio
de 1983, por la Copa Libertadores de
América, Estudiantes, en 1 y 57, perdía 3 a 1 con Gremio de Brasil, y tenía 4 jugadores menos. Pero luego el Pincha
logró empatar las acciones. Sobre este pleito, expresó: “Recuerdo que iba a empezar el partido y (Marcelo) Trobbiani ya tenía
amarilla. Por mi parte, estaba jugando bien los primeros minutos, pero luego
se 'pudrió' todo cuando Marcelo empujó al réferi. El juez se dio
vuelta, y yo que iba con Miguel Russo a reclamarle, me dice: 'Vos fuiste, afuera'. Roja
para mí. Me quería morir. Después, la hazaña fue gracias a mis compañeros”.
Asimismo, jugó en la Selección Argentina. “Jugar en el equipo nacional para mí fue lo
máximo. Ser el mejor del momento en mi puesto me llenó de orgullo. Lástima que
no pude ir a los mundiales México '86 e Italia '90. Creo que tenía
ganado un puesto, pero no me quisieron llevar. Una pena”, indicó.
Más tarde,
José siguió dando cátedra en otros equipos, como en Boca Juniors, “Luego de que un empresario comprara mi pase, ya que
Estudiantes no lo quiso adquirir mi ficha, este agente me llevó al
Xeneize', marcó.
Posteriormente, pasó por San Lorenzo de Almagro, y más tarde, estuvo en Gimnasia y Tiro de
Salta. “Mi llegada al Cuervo se concretó después de que fuera a
jugar a Francia. En el Ciclón, teníamos un gran equipo, de muchos 'caciques' y
pocos 'indios'. Luego, se pudrió todo. Empezamos bien y terminamos
mal. Por otro lado, a Gimnasia y Tiro fui mediante a un llamado de mi amigo,
Patricio Hernández, quien necesitaba ayuda en el conjunto del Norte y fui a
darle una mano”, admitió.
Huachipato de Chile fue el último equipo donde jugó José
Ponce. “En el equipo chileno dije 'basta'. Me
había lesionado, volví a jugar y me resentí. Por eso, le puse fin a lo más hermoso
que me ha pasado en la vida. Para después tratar de armar nueva pareja y buscar
una madre para mi hijo, que por entonces tenía 6 años”, subrayó.
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