Por @Gonza_Rossi
En forma muy
exclusiva, el ex volante ofensivo uruguayo Marsol Arias Sánchez se hizo un tiempo para hablar con nosotros. Con
respecto a sus inicios en el fútbol, expresó: “Comencé en el lugar donde nací, y me encuentro
habitualmente, Shangrila, un balneario de la Ciudad de Canelones. Hoy, es una
localidad con muchos habitantes, pero cuando era pequeño no había mucha gente.
Por lo tanto, tenía pocos amigos para jugar. Mi papa, por ese entonces, me
había hecho una cancha en el baldío que se estaba al lado de mi casa, y de esta
manera, también chicos más grandes que yo paraban a jugar”.
Además, comentó que de chico, aprendió de su hermano, “ya que fue
futbolista profesional, y de sus compañeros. También, destacaba a Juan Ramón
Carrasco, a quien lo vi antes de que debutara en Primera. Era un crack desde
pequeño”.
Por otra parte, en relación a su arribo a Estudiantes de La Plata, sostuvo: “A Estudiantes llegué a los 20 años, como jugador libre, luego de que en Central Español no me tuvieran en cuenta, y no me dieran la confianza precisa para afianzarme en Primera División. Llegué al elenco albirrojo muy en silencio. En el Pincha, conocí a Eduardo Solari, que me enseñó muchísimo; me dio la confianza que precisaba, y me potencio al máximo”.
Además, indico que en el Pincha tuvo
compañeros que le hicieron sentir un “platense más”. Como el “Paragua Bataglia, Marcelo Yorno y Oscar Craviottio, Vargas, Ruben
Agüero, Ricardo Iribarren y el Flaco Nardoni, el Avión Ramírez, Fernando
Kuyumchoglu, y Chivo Peinado, Roberto Trotta, Rodolfo Cardoso y el Patito Mac
Alllister, el Mago Capria, el Búho Pressa, y Edgardo Pratola, un amigo
inolvidable, y mi compañero de habitación”. Sobre el recordado Ruso, remarcó: “Tiempo
después, en una ocasión me acuerdo estar viendo televisión y vi al equipo
de Estudiantes de ese entonces entrar a la cancha con una bandera que le daba fuerzas
al Ruso. Pensé que estaba lesionado. Pero, tiempo después, un día volvía a mi
casa en auto, y una radio local expresó que había fallecido. Al escuchar esa
triste noticia, estacioné el coche hacia un costado de la ruta, y me puse a
llorar por varios minutos. No podría creerlo. Me cuestioné no haber averiguado
por su salud antes e ir a verlo. Hoy en día, esa noticia, me conmueve aun, pero
como alguien dijo alguna vez: No murió, solamente se fue de gira”.
Asimismo, Arias señaló: “En aquel
momento, Estudiantes estaba atravesando una crisis institucional. No abundaba
el dinero, y eso se notaba en City Bell. No teníamos ropa nueva para entrenar
ni había televisión en la concentración, entre otras cosas”.
Posteriormente,
dijo: “Luego
de mi retiro, pensé que algún día alguien vendría de Estudiantes por mí. Pero,
el tiempo pasó y nadie vino. El deseo fue tal de volver a jugar en el León, que
hasta después de haber dejado el fútbol, seguía soñando con que llegaba al
Country Club, como aquella vez que empecé a entrenar ahí. También, me quedó en
mi retina, cada momento vivido, el grito 'Uruguayo, uruguayo' por parte de
la hinchada estudiantil”.
Asimismo, admitió: “Estudiantes de La Plata fue un icono en mi carrera.
Cuando llegué a su estadio, busqué y recorrí cada rincón de él, porque quería ver
donde habían estado los campeones de los años anteriores. Allí, se respiraba
gloria, y seguramente los rivales también lo sentían. No quise irme del club,
porque me hacían sentir un profesional. Además, los hinchas pedían a sacarse
fotos con un respeto único”.
A su vez, marcó: “En una oportunidad, cuando Estudiantes fue a jugar contra Defensor Sporting, en el 2009,
fui al Estadio Centenario de Uruguay. Recuerdo que cuando llegó toda la
hinchada del León y empezó a cantar las mismas canciones de hace 25 años, me emocioné.
Mi hijo, que se encontraba conmigo en esa ocasión, me miraba y no entendía qué sucedía.
Por eso, puedo decir que en Estudiantes y La Plata se quedaron con un pedacito de
mi corazón”.

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