Por
@Gonza_Rossi
En forma muy exclusiva, el ex delantero
uruguayo, Eduardo Dogliani, se hizo
un tiempo para hablar con nosotros. En relación a sus inicios en el futbol,
dijo: “Mis inicios se llevaron a cabo de
muy pequeño, en mi colegio. Luego, pase a Los Rojos, un equipo de baby
perteneciente al barrio”.
Además, dijo: “De niño fui gran
admirador de José Francisco el Nene Sanfilippo. Creo que fue uno de los
futbolistas más talentosos que vi. Después, ya de mas grande miraba a Luís
Artime”. Por otro lado, estuvo en Nacional
de Montevideo. “En una ocasión, el papa de un compañero, Carlos María Boccone,
ex Nacional y Huracán Buceo, le comentó a mi padre que en el Bolso estaban
buscando niños para que integren la categoría Los Cebollitas del elenco
tricolor. Y como en ese entonces era jugador libre, fui al elenco de
Montevideo”.
Luego,
señaló: “En ese momento, no era muy
consciente de que jugaba en Nacional, aunque fuera baby. Era muy hincha del
club desde siempre por herencia familiar y decisión personal. Lo que más me
deslumbraba de esta institución en esa época, eran las vitrinas con los trofeos
y copas que año a año aumentaban. También, remarcaban el salón de bowling del
subsuelo y los billares del primer piso, las canchas de tenis y de basquetbol,
y la cancha de baby que estaba sobre Urquiza, atrás de la tribuna Sur y abajo
de la torre de la Quinta de la Paraguaya”. Después, indicó: “Otro elemento a disfrutar de ese entonces en Nacional, era cuando mi
viejo me llevaba a recorrer los gimnasios abajo de la tribuna Norte, uno
exclusivo de boxeo donde entrenaba el Negro Prieto, entre otros”. Así fui
creciendo en el Club, pasando de categorías junto a José María Muñiz, Aníbal
Arbelo y otros tantos que fueron compañeros.
Más tarde,
sostuvo: “El clásico entre Nacional y
Peñarol, es un partido de fútbol absolutamente diferente en todos los sentidos.
Es el encuentro que pierde la condición de juego y va mucho más allá, como una
lucha de gladiadores, pese a que no debería haber violencia. Pero se juega de
otra manera, con otra energía, otra mentalización. Cada pelota en disputa no es
una guerra, pero es un duelo. Perder este pleito, implica irse a casa de cabeza
baja, no salir de casa por 10 días, no hablar de futbol y no querer estar con
tu novia y amigos”. “
Posteriormente, remarcó: “Ya
comenté que el Estadio Parque Central, lugar en el que hace de local Nacional,
fue durante una buena parte de mi infancia y juventud, mi otra casa. Ahí conocí
grandes jugadores y mejores personas, Me enseñaron cosas que el colegio no me
daba. Extraño mucho el viejo Parque Central. Seguramente porque en esa época lo
disfrutaba mucho más que ahora”.
Asimismo,
marcó: “Integré el plantel de Primera
División los años 1974 y 75. Previamente, en el 73 había ido a Los Céspedes
para entrenar con el equipo profesional”. “Mi debut como profesional, fue en el
partido despedida de Manga (Haílton Corrêa de Arruda) el 7 de septiembre de
1973, en Livramiento, con Walter Brienza de Director Técnico”.
Más
tarde, comentó: “Hoy, a los 69 años,
disfruto mucho de la vida con mis 8 nietos. En el año 1975 ingrese a Facultad
de Medicina, me recibí de Medico. Luego hice la especialidad de Ortopedia y
Traumatología, y me especialicé en patologías de cadera y rodillas. Ahora,
parcialmente jubilado, sólo me desempeño en la medicina privada una o dos veces
por semana”.
Por
último, cerró diciendo: “Institucionalmente,
no puedo opinar por total desconocimiento de la actualidad de Nacional. En
cambio, deportivamente creo que se puede siempre mejorar. En lo internacional,
estamos muy lejos en la medida que se apueste más a vender jóvenes talentos que
a formar equipos competitivos”.
Foto: https://atilio.uy/.
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