Por
@Gonza_Rossi
En forma muy exclusiva, el ex mediocampista
uruguayo Williams Brochi se hizo un
tiempo para hablar con nosotros. Con respecto a sus inicios en el fútbol, dijo:
“Empecé a jugar de muy chico, teniendo
alrededor de seis años, en la calle, descalzo, junto con mis amigos del barrio,
jugando solamente por diversión. Poco después, me sumé al equipo Frontera. Ahí,
me puse por primera vez una camiseta del fútbol y entre a una cancha para
competir de verdad”.
Además,
contó: “Recuerdo que fui a Frontera por
medio de mi tío, Júlio Guillenea alias Galleta, quien en ese entonces trabaja
en este club y era hincha fanático. Me acuerdo que arribé a dicho cuadro
teniendo 15 años, e hice la pretemporada junto con Rubén Paz, Darwin Quintana y
Marcelo Velazco, Marcel Céspedes y Walter Surraco. Fue una experiencia
increíble, donde logré aprender muchísimo a tan temprana edad. Además, fui
participe del plantel que logró el ascenso histórico que ascendió a Primera División
Uruguaya, siendo en esa época el primer club del Interior en obtener ese logro”.
Asimismo, remarcó: “En ese
entonces, Frontera estaba haciendo sus primeras armas en el profesionalismo,
era todo nuevo, y se notaban los cambios. En ese momento, teníamos ropa de
entrenamiento, un ómnibus sólo para el equipo y concentrábamos en un hotel,
cosas que no pasaban cuando el equipo era amateur”.
Por
otro lado, confesó: “Siempre admiré a
Ronaldo, el mejor de todos. Es más, en su momento intentaba hacer algunas
jugadas que el brasilero hacia dentro de la cancha. También, de niño miraba a
Ronaldiho”.
Sobre el debut en Primera, sostuvo: “Mi debut oficial fue en 1999, con 16 años,
contra Villa Española en el Estadio Atílio Paiva de Rivera. Ese día, cumplí un
sueño, siendo el momento que esperé toda mi vida y con la camiseta del equipo
de mi corazón. En esa oportunidad, entré por Walter Surraco, que era de los
mejores del equipo, teniendo una responsabilidad muy grande. En ese partido,
logré tener buenos minutos y salimos con la victoria. El técnico que me hizo
debutar fue Julio Rosas, aunque ya entrenaba con Gerardo Peluso”.
Posteriormente, estuvo en River Plate (Uruguay). “La llegada a River se dio después que tuve un muy buen año en Frontera. En una oportunidad, se contactaron con mi padre el Grupo Casal y a partir de ese momento, comenzaron las negociaciones para que me fuera a un equipo de la Capital. Después, tras una reunión llevada a cabo en Montevideo con Pato Aguilera y Gonzalo Madrid, quienes eran representaban al mencionado Paco en ese entonces. Pese a que teníamos a otro equipo también para elegir, Defensor Sporting, gracias a Aguilera terminé jugando en el cuadro albirrojo”, indicó.
Más
tarde, anduvo en 14 de Julho y Guarany
(Brasil). “Arribé al futbol brasileño
después de tener una muy mala relación con el técnico en su momento de River,
Pablo Bengoechea. Me sorprendió que este entrenador fuera una persona tan
soberbia, y que hablara mal de la gente de Rivera, que es su ciudad. Después de
rescindir el contrato en River, firmé para 14 de Julho. Allí logramos hacer un
muy buen Campeonato Gaúcho, en el cual anoté más de 14 goles. Posteriormente,
la directiva de Guarany de Bagé, que iba disputar la Primera del Gauchão, se contactó
con mi representante en Brasil después de un partido entre 14 de Julho y Gremio
Bagé, que es el clásico rival de Guarany, encuentro en el cual hice 2 goles.
Ese
mismo día, luego del partido, el Presidente de Guarany en el mismo estadio, me comentó
que ya era jugador de su club para la próxima temporada. En esta institución, no
hicimos un buen campeonato Gaucho; nos tocó enfrentar al Inter que venía de ser
campeón del mundo hacía poco tiempo, a un Juventude que aún estaba en la Primera
del Brasileirão y a Gremio que tenía un equipazo”,
dijo.
A su
vez, pasó por Farroupilha (Bra). “Mi llegada
a Farroupilha de Pelotas fue muy rápida. Estaba esperando con mi representante
para firmar un contrato con el América de Rio para jugar la Primera División
del Carioca. Estaba todo arreglado con el DT del Diablo que me pidió. Pero
lamentablemente este entrenador perdió un partido importante, y por eso, lo
desvincularon y se cayó mi pase al América. En Farroupilha tuve buenas
actuaciones y otras regulares. En esa época, la motivación que tenía ya no era
la misma. En el fútbol cuando te dicen que hay que tener suerte, créelo que es
así. No basta con ser un buen y profesional. Hay que estar en el momento justo
que pasa el tren, y a veces pasa solo una vez”, admitió.
Por último,
cerró diciendo: “Mi presente es el
resultado de todo lo que aprendí, dentro y fuera de una cancha. Hoy soy funcionario
público y emprendedor. Antes de esto, como dije anteriormente, fui un niño que
soñaba con una pelota, jugaba descalzo en la calle y aprendía que las cosas
importantes se logran con esfuerzo, humildad y corazón. Hoy, puede decir que
tengo el título más importante de mi vida, que es ser padre de una niña hermosa.
El fútbol me enseñó mucho más que a ganar o perder: me enseñó a levantarme
después de cada caída, a confiar en el trabajo en equipo y a entender que los
verdaderos triunfos están en la constancia. Esa forma de ver la vida la llevo
en la actualidad, en todo lo que hago, tanto en mi trabajo como en mis
proyectos personales, dejando algo positivo en cada paso que doy”.
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