Por
@Gonza_Rossi
En forma muy exclusiva, la experimentada
arquera uruguaya Anabel Ubal, se
hizo un tiempo para hablar con nosotros. En relación a sus inicios en el
fútbol, dijo: “Empecé a jugar a los 9
años, en un club de mi barrio, llamado Olimpo Juniors”.
También, comentó: “Recuerdo que
cuando me metí al arco a atajar, me gustaba Juan Castillo, cuando se encontraba
en Peñarol. Me acuerdo que en esa época, me agradaba ponerme una bincha como se
ponía él, la cual la use varios años y me reconocían por eso” (Sonríe).
Además, estuvo en River Plate de
Uruguay. “Jugando una Final en la última parte de baby, estuvo presente mirando
ese partido un Director Técnico de River. Luego de algunas charlas, pase al
elenco albirrojo. En ese entonces, no sabía que había competencia a nivel de
AUF (Asociación Uruguaya de Fútbol) luego de estar en el baby a nivel de
mujeres”, expresó. Y continuó diciendo: “Estando en el conjunto Darsenero, como todo club de esa época, se hacía
todo a pulmón de las personas que estaban dentro de la disciplina. En ese
momento teníamos lo básico, lo justo y necesario para practicar. En ese tiempo,
entrenabamos en una cancha de siete, que tenía más tierra que pasto, y las
camisetas y medias que usábamos para jugar eran pertenecientes a equipos viejos
que dejaba el fútbol masculino. Pese a eso, a uno no le importaba esas cosas;
solamente me importaba jugar y disfrutar del deporte”.
Luego,
pasó por Montevideo Wanderers. “Fui a
Wanderers a través de un llamado de un Entrenador de Arqueras, que lo conocía
de mi paso por River Plate. Igual, estando en el conjunto bohemio no iba a
entrenar; mi cabeza no estaba en querer seguir jugando. Por eso, estuve un año
sin atajar”, indicó.
Posteriormente, atajó para la Selección
Femenina Uruguaya. “En la Selección tuve muchos momentos altos y otros, bajos.
Igualmente, todo lo tomé para crecer y sumar experiencias, las cuales fueron
muy lindas. Por ejemplo, estuve presente en dos torneos Sudamericanos y un
campeonato Mundial, realizado en Azerbaiyán, siendo las primeras en llevar a
Uruguay a esta competición”, remarcó.
Después, atajó en Liverpool FC,
Defensor Sporting y Gimnasia y Esgrima La Plata. “Cuando arribé a Liverpool,
hice el cambio de cabeza en querer trabajar y esforzarme más para cumplir el
sueño de ganar el Campeonato Uruguayo, jugar una Copa Libertadores y poder lograr
salir del país para atajar en algún club. Tanto en el Liverpool como en Defensor,
tuve a dos Entrenadores de Arqueras muy buenos, con quienes me entendía muy
bien y me potenciaron mucho para cumplir mis objetivos y sueños pautados. Hasta
el día de hoy sigo en contacto con ellos, pidiendoles consejos, o ya sea para
hablar de la vida en sí. Quedó un muy lindo vínculo.
Por otro lado, la llegada a Gimnasia fue un
cambio muy grande en mi vida. El irme de casa, de mi país y estar sola lejos de
mi familia, me generó que costara adaptarme a la exigencia y la competencia que
hay en Argentina. Pero fue parte del proceso y de seguir creciendo como
profesional y persona. Creo que en el Lobo logré buenas actuaciones, cuando me
tocó estar bajo los 3 palos”, admitió.
Por último,
cerró diciendo: “En este 2025, estuve en
Platense. No fue un año bueno tanto en lo grupal como en lo individual, ya que
tuve unos temas personales que influyeron en mi rendimiento. Después, terminada
la temporada, con el Calamar llegamos a un común acuerdo de rescindir el
contrato. Así que de momento soy jugadora libre. Estoy tranquila, esperando
poder arreglar
en un club de Argentina para el próximo año”.
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