Por
Gonzalo Rossi
En forma muy exclusiva, el ex mediocampista Alejandro Gavatorta, se hizo un tiempo
para hablar con nosotros. Con respecto a sus inicios en el fútbol, dijo: “Empecé a jugar como todos en esa época, en
un baldío, ubicado a la vuelta de casa, teniendo alrededor de cinco años, junto
con mis amigos. Posteriormente, pase a la Liga Intervecinal de Futbol Infantil
Galvense para vestir la camiseta de Santa Margarita y Vecinal Tropezón”.
Además, confesó: “Creo que es obvio que todos, siendo niños, admirábamos a Maradona. Me
acuerdo de salir a festejar el Mundial 86 a la calle, a los 6 años. De grande,
comencé a destacar mucho más a Diego”.
Por otro lado, estuvo Colón (SF). “Tras haber jugado seis meses en el ascenso de Francia, y
pasar por Jorge Newbery de Gálvez, Orlando Medina, en ese entonces Coordinador
y captador del Sabalero, me llevó a probarme al equipo santafesino. Después de
estar unas semanas haciendo prácticas, pude quedar en Colón”, indicó. Y
continuó diciendo: “En esa época, el
club santafesino estaba ordenado, sobre todo en lo que era el fútbol
profesional. En cambio, los que estamos en las juveniles no teníamos predio
para entrenar, y tampoco abundaban materiales para los entrenamientos, y los
técnicos y Profes prácticamente no ganaban dinero. Me acuerdo que practicábamos
en el Parque Sur o en el Batallón de Ingenieros Anfibios, en Santo Tomé, donde
teníamos que llegar por nuestros propios medios. Personalmente, estaba en la
pensión de la institución. Asimismo, recuerdo que había un colectivo que iba
directo al lugar de la práctica, pero como no tenía dinero para pagarlo, con
los compañeros nos íbamos a dedo desde el club hasta el mencionado Batallón”,
sostuvo.
Por otra parte, reconoció: “No sé si se pueda describir con palabras lo que es disputar un
clásico de Santa Fé. Jugué dos clásicos, ambos en cancha de Unión”, contó.
A su vez, expresó: “Debuté en el
Cementerio de los Elefantes frente a Chacarita Juniors, después de ir varias
veces al banco y no entrar, bajo las órdenes del entrenador Jorge Fossati.
Siempre nos reíamos con mi familia, porque apenas entro en ese partido, empezó
a diluviar. Igual, es algo que no me voy a olvidar nunca. Desde chico soñaba
con jugar en Primera División y haberlo podido concretarlo fue algo increíble.
Y más en esa cancha, con esa hinchada. Mejor, imposible”.
También, estuvo en VDA Aosta Serre (Italia). “Cuando me voy de Colón a Italia, el Varese
de Italia estaba en la Serie C. Pero finalmente, luego este cuadro italiano
terminó en la Quinta categoría por problemas administrativos. Luego, por mi
parte, me encontraba con unas molestias en una pierna y por eso, decidí irme a
Valle de Aosta, donde había gente especializada en Osteopatía para ver cómo me
podían solucionar esas dolencias.
Por
ese entonces, un osteópata trataba al equipo de la ciudad, Valle de
Aosta-Sarre, y como este equipo estaba en Serie D, pude firmar ahí y disputar
unos partidos, mientras me recuperaba, hasta el mercado de diciembre/ enero”, admitió.
Posteriormente, pasó por Politehnica Iaşi (Rumania) y FC Thun (Suiza). “La verdad mi primer paso
en Rumania fue de lo mejor que me pasó. Pude mostrar todo mi potencial. En esa
época, junto a Elías Bazzi y Nico Chiesa fuimos los primeros argentinos en
jugar allá. Más tarde, me llegaron ofertas de los clubes más importantes del
país, e incluso se llego a charlar por la posibilidad de nacionalización para
integrar la Selección rumana. Finalmente, más tarde decido ir a Suiza, al FC
Thun, dónde pasé un año y medio muy bueno. Tanto que a los 6 meses me eligieron
del equipo capitán, aún sin hablar alemán”, marcó.
Además, destacó: “Luego, partí a Chipre para firmar para el AEK Lárnaca con un contrato
de 2 años, el cual después no se respetó y en dos meses me tuve que ir. Luego,
volví a Politehnica Iaşi. En esa etapa, nació mi hijo Alessio”, subrayó.
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