Por
Gonzalo Rossi
En forma exclusiva, el ex volante Ramón Rosales, se hizo un tiempo para
hablar con nosotros. Con respecto a sus comienzos en el fútbol, dijo: “Arranqué a jugar teniendo nueve años, en
un club llamado Sportivo Villa Minettti, con Roberto Lannucci, una gran persona
que me ayudó mucho. Ahí estuve hasta los 17”.
Además, confesó: “Mi ídolo máximo siempre fue el Diego. Pero también, me gustaban ver
volantes con mucha dinámica y juego”. También, jugó en Atlético Rafaela. “Fui a La Crema de la mano de Euclides Schanz, quien
me dijo de ir a probarme allí y acepté. Pese a que tenía la posibilidad de
pasar a Chaco For Ever, preferí marcharme para Rafaela, donde estaba Gustavo
Alfaro como entrenador. Luego, en los entrenamientos me salieron todas y el ex
DT de Boca y Quilmes me dio el visto bueno para que me quede”, sostuvo.
Con respecto al debut en Primera, expresó: “A Rafaela llegué en marzo del 93, teniendo
edad de Quinta. Comencé jugando en la Primera local. Posteriormente, en junio
llegó Carlos Biassuto y me subió al plantel profesional que estaba afrontando
el Nacional B. Al poco tiempo, integré el banco de suplentes, pero entraba.
Hice mi debut oficial frente a Instituto, en Córdoba, en la temporada 94/95, de
la mano del mencionado Alfaro, un gran entrenador que me enseñó mucho. Siempre
estaba marcandote los errores, un grande”.
Asimismo, Ramón jugó en Unión de Santa Fe. “Estuve en el Tate por medio de Carlos Trullet. Era una linda posibilidad de saltar a Primera, pero después este Director Técnico se fue al poco tiempo que llegué. Más tarde, arribaron nuevos entrenadores y no tuve muchas oportunidades de tener continuidad. Hasta que fue JJ López y empecé a ir al banco y tener más minutos. Una vez que finalizó el campeonato, había arreglado para seguir en Unión un año más. Pero cuando volví de la pretemporada me comunicaron que no me iban a tener en cuenta”, marcó.
Conjuntamente, el ex volante anduvo por Olimpo (BB). “Mi paso por Olimpo fue muy lindo. Venia de hacer una pretemporada bárbara y con la bronca de lo que me había sucedido en Unión. Quería demostrar que se habían equivocado. En Bahía tuve seis meses muy buenos. Después, tuve una accidente automovilístico, la cual me dejó meses sin jugar”, admitió.
Por otra parte, vistió la camiseta de Rangers Talca y Concepción FC (Chile). “A
Rangers me incorporé a través de mi amigo Gustavo Semino, que estaba allí.
Estaba ilusionado, me había preparado para hacer un gran torneo. Pero no me
acompañó la suerte. Me desgarré y tuve dos meses sin jugar. En cambio, a
Concepción fui después de estar en Central Córdoba de Santiago. Fueron seis
meses nomás”, subrayó.
A su vez, remarcó: “Luego, me volví a mi pueblo a los 35 años. Regresé porque mi papa
tenía problemas de salud. Actualmente, dirijo una escuelita, en la que trabajo
con chicos humildes y de bajos recursos. Además, tengo un sitio denominado Copa
de Leche, lugar que asisten más de 70 chicos. No sigo mucho al fútbol, creo que
se perdió lo lindo que tenia. No se juega y se corre. Y si te sentas a mirar
este deporte, queres ver algo bueno”.
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